La temperatura de color de la luz hace referencia a la tonalidad más rojiza (tonalidad cálida) o más azulada (tonalidad fría) a la que tiende el color blanco que desprende una fuente de luz, que puede ser natural (el Sol) o artificial como el LED.

¿Cómo se mide la temperatura de la luz?

La percepción de la temperatura de color de la luz se mide empleando la escala basada en la unidad Kelvin (K), la cual determina a qué temperatura se tendría que calentar un cuerpo negro para lograr un color u otro. De esta manera, se establece que la tendencia hacia los tonos más rojizos se corresponde con una temperatura de color más baja, y los colores azulados, por el contrario, se relacionan con una temperatura de color más alta.

Por tanto, la luz puede clasificarse de esta manera:

  • Cálida: entre 1000 y 3500 K
  • Neutra: entre 3500 y 5000 K
  • Fría: a partir de 5000 K

¿Qué temperatura de color da más luz?

La temperatura de color de la luz no influye en los lúmenes, es decir, en la cantidad de luz visible que emite una fuente de luz. Esto quiere decir que una luminaria con los mismos lúmenes, pero distinta temperatura de color emitirá la misma cantidad de luz, por lo que iluminará exactamente lo mismo. Otro asunto es la sensación de luminosidad que nuestra vista percibe, siendo ésta diferente hacia la luz fría que hacia la luz cálida.

De este modo, percibimos más luz en espacios iluminados con luz neutra o fría, que en aquellos con una iluminación más cálida. Esto es debido a que, a pesar de que la potencia de iluminación es la misma, la sensación de calidez que provoca ese tipo de luz supone que creamos que se emite menos cantidad.

¿Qué temperatura de la luz es mejor?

Elegir la temperatura de color adecuada para el espacio a iluminar depende de muchos factores, como el tipo de tarea que se va a desarrollar en ese espacio, la atmósfera que se quiere crear, qué personas van a utilizar ese espacio etc.

La temperatura de color de la luz en un espacio influye directamente en el ambiente que se crea en esa estancia:

  • Luz cálida: sugiere un ambiente cálido, relajado y acogedor, por lo que suele utilizarse en dormitorios y salones.

Arquitectura e Interiorismo: Juan De Dios Perez Valenzuela
Diseño de Iluminación: BIG Architectural Lighting
Fotografía: Juanan Barros Fotografo de Arquitectura
  • Luz neutra: para incentivar la productividad de quienes se encuentran en la zona iluminada, se mejora el ánimo de las mismas, por lo que suele utilizarse en oficinas, hospitales, tiendas etc.

Arquitectura: Estudio Sánchez Galdó
Diseño de Iluminación: BIG Architectural Lighting
Fotógrafo: Juanan Barros Fotógrafo de Arquitectura
  • Luz fría: sugiere un ambiente estimulante, por lo que se utiliza en lugares con tránsito continuo de personas.

Arquitecto: Luis M. Ferrer Obanos
Fotógrafo: Héctor Rubio Hernández

Lo ideal, en todo caso, sería poder combinar los ambientes y las temperaturas de color según la estancia en cuestión para lograr un tono suave que además evite los deslumbramientos.

De aquí surge también la amabilidad visual del espacio, que supone la preocupación por la respuesta humana ante los sistemas de iluminación. Esto sugiere que cuando los requerimientos técnicos se han cumplido, debemos centrarnos en el color, la distribución espectral y la percepción de la luz por parte de los usuarios. Todo esto en conjunto, contribuirá a generar una vinculación emocional con los espacios a través de la luz e intensificará la sensación de confort.